El enigma de Stonehenge
Desde Londres a Stonehenge, tomando el tren en la estación de Waterloo, mi viaje tardó aproximadamente 1 hora sin conexiones.
Llegamos a Salsbury; veinticinco minutos de una loca carrera en taxi para llegar antes de las 5 de la tarde, horario de cierre para las visitas de todo el mundo, y …… ¡¡ por fín había llegado!!
Lo imponente de este monumento y mis ansias de conocerlo hicieron de mi visita algo inolvidable.
Stonehenge tiene algo que atrae a miles de turistas, personalmente creo que es un lugar que posee una energía especial y se respiran las leyendas druidas y Artúricas aunque algunos estudios científicos nieguen sus nexos con la cultura Celta.
Después de la conquista de Inglaterra por los Normandos, Stonehenge ya era conocido y venerado como una de las maravillas de Gran Bretaña.
En el siglo XII, el obispo de Sn. Aspa e historiador Geaffrey de Monmouth, indicó que las famosas piedras habían sido llevadas a las llanuras de Wiltshire desde Irlanda por el mago Merlín, en los tiempos de Ambrosio, tío del rey Arturo. Posteriormente los círculos de piedra habrían servido de lugar de sepultura para Ambrosio y Pendragón, el padre del mismísimo Rey Arturo. ¿Qué tal?
En mi recorrido me fui asombrando con sus formas, con sus dimensiones y con su historia de 4.000 años.
El frío y el viento calaban los huesos y las nubes amenazantes cubrían el Sur de Inglaterra, pero nada pudo empañar el privilegio de estar inmersa en el paisaje mágico y misterioso de Stonehenge.
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